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¿Cómo hacer un festival de cine? - Parte I

Foto del escritor: Gisela SanchezGisela Sanchez

En este post veremos dos maneras de clasificar un festival: por su organización y por su aporte cultural a la sociedad.

Si están pensando en hacer un festival pero no tienen en claro sobre qué, pueden pensar los festivales desde las necesidades culturales de la ciudad donde se desarrollaría.

Todo festival debe tener un CONCEPTO, eso le permite diferenciarse de otros y lo hace atender a la cobertura de necesidades concretas. Todos los festivales de tipo sectorial (aquellos que no son transdisciplinares) suelen apoyarse en una característica o una idea que los diferencia de otros festivales parecidos.

Lo importante es pensar ¿cómo esa característica diferencial aporta valor a las comunidades? o ¿tiene un impacto positivo este festival dentro del territorio en el que el se desenvuelve?.


Inversión económica y apoyos

Aunque resulte obvio es importante saber que la producción de un festival, sus actividades y su propuesta se verá significativamente limitado por el tipo de inversión que deba hacerse para ponerlo en marcha.

¿Qué valores podemos identificar, que pros y contras tenemos en este festival?, así sabremos que necesidades cubrir.


Comunidades y audiencias

Hay dos puntos importantes para el éxito de un festival: lo que deja el festival sobre el territorio/sociedad, y lo que deja el territorio/sociedad sobre el festival.

Hablamos de qué impacto produce un festival sobre el lugar en el que se desarrolla y la temática que aborda. Y por otro lado, lo que manda como factor determinante al presentar los resultados del festival es la cantidad de audiencia que ha conseguido desplazar hacia sus proyecciones; de ello depende que en la siguiente edición el festival reciba los mismos o más apoyos, públicos o privados.

Ejemplos de Festivales temáticos:

* Musicales

* Audiovisuales en general, el clásico festival cinematográfico.

* Artes escénicas

* Artes visuales

* Transdisciplinares, aquellos que ostentan un concepto más fuerte sobre el que orientar la programación. En ocasiones, dedican cada una de sus ediciones a un tema concreto sobre el que hacer girar la programación multidisciplinar


Tener un concepto claro al mismo tiempo que amplio es importante. Hay que ser específicos para poder diferenciar nuestra práctica de la oferta cultural, pero también debemos saber qué necesita el lugar donde vamos a hacerlo. Porque un festival de cine ambiental en un barrio donde no hay conciencia sobre ello puede ser igual de novedoso que un festival dedicado a la animación y realidad virtual.

Es decir que lo específico o no de tu festival va a medirse en relación con tu comunidad y con el contexto en el que lo realices.

En los últimos años están surgiendo también festivales que ponen mucho en valor un lugar concreto, eso también es interesante. Ahora mismo no tenemos claro qué tipo de cine es más apropiado para el sitio pero sí tenemos claro que estamos luchando por recuperar espacios para ser gestionados y disfrutados por la ciudadanía. En este caso, el festival es una herramienta que visibilizaría eso.

De cualquier manera, la elección de un tema o un tipo de festival es algo que debe evolucionar con los años y aunque es importante mantener cierto grado de uniformidad tampoco hay que tener miedo a hacer cambios en las cosas más importantes.

Ese diálogo es crucial para la propia supervivencia de su actividad en el tiempo.

No duden tampoco en preguntar a los participantes y el público por estas cuestiones.


Cuándo celebrarlo

La elección de las fechas puede partir bien de las necesidades o condiciones personales de quienes lo organizan, o bien de un estudio pormenorizado de cuándo es mejor hacerlo en función del resto de la oferta cultural de tu ciudad, del clima o los periodos vacacionales.

Hay algunas cuestiones a tener en cuenta:

¿vives en un lugar lluvioso y quieres hacer un festival de calle?

¿se queda tu ciudad vacía en época de vacaciones?

¿pensaste en aprovechar tu tiempo de vacaciones para organizarlo todo con más tiempo?

¿miraste la agenda de otros festivales o actividades culturales ya fijadas que puedan estar destinados al público potencial al que queres dirigirte?


Estas preguntas, que podrían parecer un punto de adecuado, a veces no están presentes en la fase embrionaria del proceso. Si no queremos llevarnos sorpresas desagradables, antes de elegir la mejor fecha tendremos en cuenta el contexto en el que nos movemos, visitaremos otros festivales que se celebren cerca y estudiaremos de primera mano la respuesta del público.


Otro aspecto bastante incontrolable pero al mismo tiempo muy determinante es que dependas de financiación pública para poder hacerlo. Es habitual en estos casos pienses que es mejor retrasar la realización de tu evento hacia final de año ya que a esas alturas ya tendrás el dinero. Gran error pensar eso.

La experiencia nos dice que el dinero no tiene por qué llegar, sin embargo esa idea ha provocado que se concentren el mayor número de festivales y eventos en el segundo semestre del año, con lo cual suele haber pocos huecos de programación, además de una saturación para los públicos.

En cualquier caso, como te decía más arriba, ninguna decisión es irrevocable. Siempre pueden cambiar de fecha. Hacer este tipo de cambios a veces da miedo, pero el ensayo y error también es importante con el fin de dar con la mejor fórmula para tu festival.


En la segunda parte les voy a hablar de apoyo económico e institucional, equipo de trabajo, recursos económicos y materiales, comunicación y más.


Cuéntenme esas ideas y donde se desarrollarían, lxs leo :D


 

Foto de Tanya Pro en Unsplash

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